Villano Antillano, la rapera que asegura ‘Dios no tiene género’

Villano Antillano en marzo en Buenos Aires
Villano Antillano, en marzo en Buenos Aires.

Villano Antillano, la rapera que desde Puerto Rico emerge como un nuevo ícono queer a nivel mundial, aseguró a Télam que no hubiera “llegado hasta aquí sin el apoyo de esas madres y hermanas” que encontró “en el camino de la vida” y añadió que tiene “mucho que repartir” entre la comunidad LGBTTQIA+ antes de volverse “multimillonaria”.

A finales del año pasado, la artista que está transicionando y en su documento figura como Villana Santiago Pacheco estrenó su esperado “La Sustancia X”, su primer disco que desde el “empoderamiento” narra la historia de “una mujer que contuvo su poder por mucho tiempo y que, finalmente, muestra su llama al mundo” tal como refleja su actualidad.

Asumiendo que la mejor forma de luchar es ocupando los espacios, señaló que su propio recorrido y experiencia dialoga “implícita y subliminalmente” con esta nueva obra, al ser una artista transgénero que logró “llegar al escaño” en el que ella está y construir “una plataforma tan grande”.

“Yo me enfoqué mucho más en el empoderamiento, aunque también de una manera no explícita. Creo que lo exploré de una manera muy natural y hasta contagiosa incluso”, añadió la artista oriunda de Bayamón, productora de su primer larga duración junto a Ismael Cancel.

En ese sentido, sobre la búsqueda sonora, señaló que “hay mucho juego dentro del estudio” pero que es el resultado de un largo período de composición: “Luego tuve de decidir cuáles no iban a entrar y escoger las que más caían con el concepto y con el hilo conductor de todo. Estuve súper involucrada en la producción porque son sonidos, cosas y temas que no se han tocado antes”.

Villano Antillano y Bizarrap

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En ese camino, se encontró “muchos aliades” pero en su gran mayoría eran hombres (“solamente me grabó una mujer y todavía la recuerdo, al final nos hicimos muy panas”): “Son muchas cosas que convergen en este disco pero yo juego bastante musicalmente; exploro mucho aunque también soy recelosa de mi elemento y porque sé qué es lo que a la gente le gusta más”.

Además, Villana espera seguir cosechando este nuevo año sobre los escenarios todo lo que las plataformas digitales vienen acreditando con las millones de reproducciones y las nuevas audiencias que llegaron tras su colaboración con el productor argentino Bizarrap.

En febrero, regresará a Estados Unidos y en marzo estará en Chile y Argentina para las ediciones del Lollapalooza, antes de su paso por los renombrados Bombastic España y Estéreo Picnic Colombia.

“Quiero traer realmente toda la magia del espectáculo de la performance que se vive mucho en la comunidad queer. Muchas de nosotres nos ganamos la vida como drags. Hay mucho talento en la comunidad; mis amigas hacen de todo, son todas unas artistas increíbles”, reveló.

Con la vocación de seguir representando a su comunidad, Villana vendrá a Buenos Aires bien acompañada: “Tengo el deseo de transmitir todo ese magnetismo. Mucha gente queda muerta cuando lo ve, porque ciertamente llevamos las cosas al máximo nivel. Tenemos un deseo tan grande de probar tantas cosas que nos hacemos ‘mostras’ en lo que decidimos hacer”.

 

“A Jesucristo te lo pintan como este hombre, te dicen que Eva salió de la costilla de Adán. Ya, automáticamente, hay como un nivel en el que la mujer es inferior. Cuando nos apartemos de todas esas cosas y podamos ser seres pensantes, cuando en realidad no crezcamos con eso, creo que se van a ver un montón de manifestaciones mucho más fuertes en el arte porque, a fin de cuentas, es eso.Villano Antillano


La rapera, la primera artista transgénero en entrar al ranking global de las 50 canciones más escuchadas de Spotify, sellará el 17 de marzo su primera visita a Buenos Aires desde el Hipódromo de San Isidro como una de las grandes artistas de un cartel que tiene también a otros internacionales como Drake, Rosalía, Armin Van Buuren y a referentes locales como Trueno, Marilina Bertoldi, Chano y Dante Spinetta.

¿Cómo es representar a nivel mundial a la comunidad queer que te ha dado, como siempre destacás, tanto amor como herramientas de lucha?

-Es muy bonito y una responsabilidad, pero yo pienso que en el fondo más que nada creo que ahora tengo no presión pero sí como un objetivo. Un objetivo de devolver, porque fue mi comunidad la que me dio herramientas, comida, cariño, casa, calor y empatía cuando yo la necesitaba. Yo ciertamente no estaría aquí sin esas madres y esas hermanas que encontré en el camino de la vida. Pienso que conociendo la necesidad como la conozco, la necesidad que se vive en mi país y en el Caribe como tal cuando se es queer, quiero atacar eso primero y devolver mucho, entiendes. No me veo así como multi millonaria porque tengo mucho que repartir, sabes.

¿El foco está en seguir aportando a la deconstrucción de la industria musical o tu revolución está puesta al servicio de una transformación más grande a nivel social?

-Yo pienso que una cosa va a llevar a la otra: una vez que en la sociedad nos apartemos de estas nociones de cómo las cosas tienen que ser por un imaginario, pues naturalmente nos vamos a abrir a otras experiencias e historias y punto. Es súper triste que no haya una diversidad de voces y que no haya más oportunidades. En mi caso, me aparté tanto de esa expectativa de tener que agradar. De verdad, no me importaba. Yo sabía que hacía buena música y que era para mí, para mí gente, para la gente que la cachara. Lo que pasó es que los demás la terminaron cachando, pero nunca fue esa mi intención específicamente. Siento que como sociedad y como especie tenemos que avanzar muchísimo en el mundo. Todavía nos falta mucho. Primero deben atenderse esas cosas para que en el mundo entero se crezca con una perspectiva de género donde no partamos de ‘la religión dice’. Muchos gobiernos en el mundo se basan en la religión y la religión dice que Dios es “hombre”, lo cual es una locura porque Dios no tiene género. Eso es número uno. Pero a Jesucristo te lo pintan como este hombre, te dicen que Eva salió de la costilla de Adán. Ya, automáticamente, hay como un nivel en el que la mujer es inferior. Cuando nos apartemos de todas esas cosas y podamos ser seres pensantes, cuando en realidad no crezcamos con eso, creo que se van a ver un montón de manifestaciones mucho más fuertes en el arte porque, a fin de cuentas, es eso. Pienso que los artistas más grandes estaban enteramente apartados de esa visión limitante de Dios. Hay un cajón bien limitado cuando se opera desde ahí.

-¿Cuándo entendiste que la música tenía ese poder transformador? ¿Y cuándo pudiste conectarla con tu propia búsqueda?

-Cuando era chiquita claramente no era consciente de ese poder o de dónde salía, pero fue luego cuando crezco y entiendo la historia del hip-hop, del rap y el reggaetón y ves cuáles son realmente los orígenes de esta música, y que sirve como un arma y una herramienta de concientización social. Esos matices entraron en mi foco cuando me hice adulta y, ciertamente, si te pones a pensar creo que traigo una de las propuestas más cercanas a lo que es el fundamento del hip-hop y el reggaetón underground, donde sí hay mucha concientización social, que es un arma para hacerte ver las cosas que no estabas viendo. Siento que fue algo que yo engrané luego, porque no fue de entrada. Pero cómo iba a saber eso si no había recibido educación y tampoco sabía ponerle palabras a ciertas cosas.

-¿Cómo es componer ahora desde el éxito, cuando todo empieza a salir bien con tu carrera?

-Yo creo que se trabaja desde el poder, por eso el álbum lo transmite. Nunca he sido una persona demasiado insegura en absoluto, en absoluto, y hasta puedo ser un poquito narcisista pero es bonito callarle la boca a todo el mundo después de que te tiren tanto la mala, te pongan tantos obstáculos y te digan tanto que no. Yo siempre supe que estaba bien y en lo correcto. Qué bueno que ahora otros también lo vean, pero vamos a pasar de página y a seguir haciendo cosas mejores. Se siente como mucho poder, aunque ahora estoy como en otro elemento.

Villano Antillano y la conexión electrónica con Bizarrap

Con la perspectiva que entrega el tiempo, la rapera y productora Villano Antillano brindó algunos detalles de la conexión dentro del estudio de grabación con el argentino Bizarrap y destacó el fanatismo de ambos por la música electrónica para crear uno de los grandes éxitos del 2022.

“Fue una experiencia bien bonita y pienso que fue bien simple. Esto es lo que es, esto es lo que estamos haciendo. Yo no puse en duda su capacidad increíble de productor y él no puso en duda mi capacidad increíble como rapera. No nos perdimos en los detalles y nunca se habló de mi identidad de género y de lo que se podía significar, ni nada”, contó.

El encuentro, que tuvo lugar en el mítico estudio que Gonzalo Julián Conde tiene en su casa familiar bonaerense de Ramos Mejía, fue una experiencia que espera que siga replicándose con otros colaboradores: “Para mí es lo que debería ser y a lo que aspiro a que sea siempre”, sostuvo, reconociendo al mismo tiempo que la canción terminó por “abrirle muchas cosas” en su carrera

Sobre la búsqueda sonora, señaló que tiene ese “toque electrónico” porque ambos sabían lo que “el house significaba para cada une: Yo crecí en la escena del house underground de Puerto Rico, yendo a muchas fiestas, a muchos ‘partys’ ilegales y lo tengo muy cerquita de mi corazón” por toda la “la magia que se siente en esos espacios”.

“Es uno de los espacios donde primero me pude abrir a explorar mi identidad de género y visibilizarme. Sea por las razones que sea, a veces químicamente inducidos, la gente está muy relajada, todos bailan y no les importa nada. Hay amor para todo el mundo, seas quien seas, entonces como que de momento se sentía como algo utópico y donde sí podías ser tú”, añadió.

Villana Pacheco, tal como se autopercibe hoy desde que comenzó su transición de género y como consta en su documento de identidad, contó que fue en las “pistas de baile” donde se encontró con las “primeras mujeres trans” que vio en su vida.

“En la escena del house eran personas muy conocidas y muy queridas. Yo tenía como 20 añitos, fue como mi primer contacto con este mundo donde sí era posible, sí era posible ser la persona que yo realmente era. Entonces la sesión con Bizarrap tiene un significado bien grande: hablamos de eso y terminados metidos en la electrónica”, concluyó.

“Crecí sin entender lo que era la soberanía y cómo eso te afectaba la psiquis”

Con letras y mensajes que le ponen el cuerpo a los discursos de odio, la rapera puertorriqueña Villano Antillano asume su voz histórica contra el racismo, el clasismo y el influjo de la cultura estadounidense en un país como Puerto Rico que “no conoce de soberanía”.

“Todas estas cosas convergen sin yo tener quizás el deseo o la intención de que pase, pero yo no puedo escapar al hecho de que soy una persona colonizada, de que vengo de un país que nunca conoció de soberanía”, señaló, en diálogo con Télam.

“Crecí sin entender lo que realmente era la soberanía y eso te afecta mucho la psiquis”, sostuvo y dijo que fue recién en la adultez que empezó tomar “consciencia” de que “podía ser soberana” por sí misma: Creo que mucho de eso tiene que ver con lo cultural y con cómo se vive acá con tanta precariedad y miseria a manos de un imperio horrible”.

“Hay como muchos sentimientos que vienen de la lucha pero pienso que es tanto por lo que hay que luchar, son tantas fronteras, que mejor vamos a hacer de la lucha algo general porque son tantas las cosas por las que tenemos que batallar. Yo, igual, siempre puesta pa’ pelearme”, aseguró.

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