un evento que cruza lenguajes, materialidades y diversas propuestas artísticas

Foto Florencia Downes
Foto: Florencia Downes.

Con más de 100 proyectos, entre los que se incluyen obras teatrales, musicales, y con la premisa de que “el arte y la cultura crea imaginarios, corre las fronteras de lo posible y desnaturaliza los procesos sociales”, el Festival de la Universidad Nacional de las Artes (Fauna) propone un evento de cuatro días donde convergen la tecnología, la ciencia, la perspectiva de género y las producciones artísticas desde un enfoque federal e interdisciplinario.

La cuarta edición del único festival artístico del país realizado íntegramente por una universidad pública llega luego de una pausa por la pandemia y se extenderá hasta este domingo con entrada gratuita en tres sedes: Teatro Payró, Centro Cultural Borges y el Consejo Federal de Inversiones.

“Una de las novedades del Fauna 2022 es la incorporación de artistas y producciones artístico culturales de universidades de la región del AMBA”, cuenta a Télam Cecilia Tosoratti, secretaria de Extensión Cultural y Bienestar Estudiantil de la Universidad Nacional de las Artes (UNA).

Foto Florencia Downes
Foto: Florencia Downes.

“Las universidades son generadoras de cultura y promueven la actividad artístico cultural porque consideramos que el arte y la cultura crea imaginarios, corre las fronteras de lo posible, desnaturaliza los procesos sociales y genera la posibilidad de pensarnos desde otros lugares y dar voces aquellos que no la tienen”, reflexiona Tosoratti.

Como novedad, además este año participan de Fauna otras casas académicas como las universidades nacionales de Avellaneda, Lanús, Tres de Febrero, Hurlingham, La Matanza, San Martín y de General Sarmiento.

La programación abarca todas las disciplinas artísticas y presenta obras bi y tridimencionales, instalaciones, obras tecnopoéticas, perfomances, teatro, danza, música y audiovisual. Se incluyen también las artes de la escritura con la presentación de obras narrativas breves y de dramaturgia, poesía y ensayo.

Las obras se seleccionaron bajo el criterio de un comité de selección y un jurado conformado por exponentes artísticos del país.

“El Fauna es un festival competitivo que tiene 17 áreas, de esas 17 áreas se elige el mejor proyecto y menciones en el caso de que los jurados así lo consideren pero además de ese Comité de selección, se suma un jurado externo que convocamos porque queremos también que este festival tenga la mirada de los artistas que no están en la institución pero que consideramos valiosos”, precisa Tosoratti.

Foto Florencia Downes
Foto: Florencia Downes.

Como miembro del jurado, el escritor y editor Ricardo Romero explica a Télam que se encontraron “con materiales muy variados. Todo tipo de argumentos y poéticas. Lo que por supuesto hace todo más interesante y también más difícil a la hora de elegir. La antología de los textos preseleccionados lo muestra muy bien”.

En la selección de los proyectos presentados, Romero encontró marcas de una sensibilidad de época. “Para mí es muy llamativo la cantidad de textos escritos en tiempo presente. La necesidad del ahora para narrar”, expresa el ensayista.

Durante la tercera jornada, se presentó el proyecto de música popular “Muerte, amor y misterio” creado por el dúo “Etérea” y acunado en la UNA, donde la pianista Lucila Muñiz (29) y la cantante Florencia Stefanelli (30) realizaron sus respectivas especializaciones en la licenciatura de Artes Musicales.

Foto Florencia Downes
Foto: Florencia Downes.

La sala Norah Borges del Centro Cultural Borges se transformó en un espacio íntimo de luces tenues donde el grupo ofrendó la musicalización de un repertorio de poemas de Alfonsina Storni. Cuando la pianista y la cantante se ubicaron en el escenario, dejaron relucir un vestuario intervenido con pintura fluo salpicada y palabras como “vida”, “muerte”, “misterio”, “etérea” escritas en distintas partes. “Esta noche al oído me has dicho dos palabras comunes / dos palabras cansadas / de ser dichas. Palabras / que de viejas son nuevas”, comenzó entonando Stefanelli. Los versos corresponden al poema “Dos palabras” de Storni.

“La palabra Etérea surgió a partir de la búsqueda de un concepto que representara lo que para nosotras transmite nuestra música, nuestras composiciones. Conversamos bastante sobre lo que creíamos que hasta el momento eran sonoridades afín, con qué resonaba todo eso que iba surgiendo en las selecciones de diferentes poemas y diferentes armonías para componer. Todo evocaba a lo sutil, a lo flexible, a lo volátil. Entonces surgió esa palabra que nos sonaba linda en sí misma, más allá del significado”, contó la cantante.

“Las universidades son generadoras de cultura y promueven la actividad artístico cultural porque consideramos que el arte y la cultura crea imaginarios, corre las fronteras de lo posible, desnaturaliza los procesos sociales y genera la posibilidad de pensarnos desde otros lugares y dar voces aquellos que no la tienen”Cecilia Tosoratti

“Etérea” encuentra un antecedente del proyecto en la interpretación de la canción “Tankas” del músico argentino Pedro Aznar. El tema musical es una adaptación de un texto de Jorge Luis Borges. “Eso a nosotras no encantó. Nos parecía que era muy de nuestro universo, que ya lo veníamos haciendo eso y solamente nos cayó la ficha que podíamos nosotras seleccionar poemas y hacer ese trabajo de musicalizarlos”, recordó Stefanelli sobre los comienzos del proyecto.

Con un público compenetrado y silencioso, las artistas expusieron también la musicalización de los poemas “Un día…”, “Pudiera ser”, “Vida”, “Dolor” y “Un sol”. Este último ablandó las posturas de quienes estaban presenciando el show en compañía, quienes se abrazaron. Cada canción siguió al pie de la letra las palabras de la poetisa pionera de la liberación femenina en Argentina, aportándole musicalidad y una nueva vida a sus poemas.

Foto Florencia Downes
Foto: Florencia Downes.

Para el dúo, al reversionar la obra de Storni “seguramente hay aspectos que se pierden, no en la transformación hacia la música sino en la selección de poemas, que es una parte ínfima en relación a su amplia obra”.

“Intentamos mostrar diferentes aspectos, por eso el nombre de nuestro álbum ‘Muerte, amor y misterio’, que son algunos de los recorridos que fue haciendo Alfonsina en todo su trayecto como escritora. Pero al transformarlo en música se potencia (o intentamos y creemos que eso fue pasando) lo que ese texto tenía para decir y que lo trajo a la actualidad de una manera mucho más potente”, sostuvo Stefanelli.

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Foto: Florencia Downes.

Las fundadoras del proyecto musical de carácter feminista encuentran las temáticas que dejó Storni en su poesía “muy actuales”. Muchos de sus poemarios abordan una perspectiva femenina del amor, cuestionan la maternidad y postulan la libertad de la mujer. “Para nosotras es sumamente inspirador tomar como punto de partida sus ideales porque creemos que es necesario aún hoy aprender de estos conceptos tan importantes para crecer como sociedad”, reflexionaron.

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Foto: Florencia Downes.

El cruce entre tecnología, ciencia y arte

En el Consejo Federal de Inversiones, el Fauna se extiende para recibir al público con obras bidimensionales, tecnopoéticas y también instalaciones en cerámica. Al ingresar al espacio, se escucha un “tic,tic” que proviene de la obra “Detrás de los cristales” de Romina A. Roldán. Dos palillos golpean una vitrina que encierra una planta. La pieza se define como un “objeto electromecánico, de madera, vidrio y materiales varios”.

Esta obra mecánica acompaña el Moiras de Julián Dike, que presenta una instalación cinética sonora interactiva.

También hay piezas bidimensionales que enaltecen los rasgos contemporáneos. “El jardín de los lagartos” de Mariana Luz Torrecillas, una pieza de acrílico sobre lienzo, enseña una pintura de lagartos personificados que llevan las uñas pintadas y fuman cigarrillos.

El espacio dialoga con instalaciones hechas con cerámica como “Mundos internos expandidos” de Elisa Rocío Herrera y “Tan pequeña y enigmática como infinita y expandida” de Morgan Vincent en las que aparecen formas de caracoles con manos, dedos, orejas, narices, pezones y vulvas que se asoman.

Los objetos cobran protagonismo en la sala. Hecho con cerámica también está la obra “Escombros epistolares”, que situa dos sacos de bolsa de cemento de los que se caen letras, de Giselle Pissoni. Al lado, la obra de Claudia García Berruera expone un libro con técnica mixta que fusiona cadenas y dibujos de caras sombrías.

“El cruce de tecnología, ciencia, arte es una caracteristica que se va presentando con mas frecuencia”, advierte la secretaria de Extensión Cultural y Bienestar Estudiantil de la UNA. Esta aseveración coincide con la obra de L. Ferro, D. Lojo Ferretti y G. Iriarte llamada “Post Mortem”. Se trata de una instalación con un arreglo floral que en el centro lleva una pantalla donde el público puede verse filmado. Debajo de la pantalla, se despliegan mensajes: “Te extraño cada día más”, “Recordarte es un hermoso lugar”.

En la sala contigua, la utilización de las pantallas se acrecenta. La obra “Utopía o desasosiego” de Celi Guada indaga en la pandemia. A partir de un QR, la artista invita a responder las siguientes preguntas: “¿Cómo te afectó el uso del barbijo?”, “¿Qué sentiste cuando se cerró todo por completo?, “Qué lugar ocupó el arte en la pandemia?”.

La propuesta de Fauna disminuye la distancia entre el espectador y la obra. En la mayoría de los casos, se puede interactuar con las piezas artísticas. “Acércate. Apoya suavemente tus dedos sobre el cuadro y recorré el camino”, por ejemplo, es la consigna de la obra titulada “Wená Kau Ijó” de Lala Gauthier.

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