Un acuerdo a pulso y el revés del radicalismo: cómo el nombramiento del Poder Electoral puede destrabar el juego político en Venezuela

Como un bálsamo se sintió el nombramiento por parte de la Asamblea Nacional del nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) por varias razones. La primera, porque produce una luminosa señal que indica la apertura del camino electoral para solventar la grave crisis nacional; además, la negociación lograda implica también que parte importante (no marginal) de la oposición va a intentar torcer el rumbo de radicalización y demanda de invasión extranjera, que cooptó al universo opositor durante el ‘interinato’ de Guaidó.

Aunque no está exento de riesgos, la vía política que se abre con esta decisión parece estar avalada por el gobierno de EE.UU. y la Unión Europea (UE), lo que significa un cambio diametral de enfoque sobre el tema Venezuela y el consecuente debilitamiento de los sectores radicales, la mayoría en el exilio, apadrinados por el halconaje durante el gobierno de Donald Trump. 

Impacto del nombramiento 

El nombramiento de un nuevo CNE ha tenido lecturas positivas desde muchos sectores, internos y externos, que rechazan al presidente Nicolás Maduro y que hasta hace poco pedían su renuncia como única vía de reconocer un camino electoral.

Los nombres acordados para ocupar el cargo de rectores principales confirman lo que parecía estar ocurriendo en secreto: una negociación del gobierno con sectores importantes (no marginales) de oposición. Algo que no había ocurrido desde la autojuramentación de Juan Guaidó. 

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