Racismo, insultos y disparos de civiles armados contra indígenas: el otro lado de las protestas en Cali

A pesar de que hay abundante registro del momento en el que civiles armados atacaron a integrantes de la minga indígena, que se trasladó a Cali para participar en las manifestaciones que casi cumplen dos semanas en Colombia, su presencia en el municipio Jamundí, del departamento del Valle del Cauca, generó expresiones de racismo y acusaciones de provocar los hechos de violencia, que dejaron un saldo de diez integrantes de la organización heridos de bala.

Desde el inicio del paro nacional, Cali ha sido el epicentro de las protestas, en el contexto de una tensa situación de descontento y de presión social que ha sido atizada por los bloqueos de las vías hechos por algunos manifestantes. En ese contexto, la Gobernación del departamento prohibió el acceso al departamento como una medida de contención en el “tercer pico de la pandemia”, según la gobernadora Clara Luz Roldán.

El propio presidente Iván Duque tuvo que hacer un viaje de pocas horas a la zona para encabezar un “consejo de seguridad” la madrugada de este lunes, después de que ordenara “el mayor despliegue de la Fuerza Pública” en la ciudad y de que le pidiera a los miembros del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), que forman parte de la protesta, que regresaran a su resguardo en ese departamento, a más de 200 kilómetros de distancia.

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