Murió Benedicto XVI: quién fue Joseph Ratzinger | Su recorrido hasta la cúspide de la Iglesia católica

A comienzos de 2017 Joseph Ratzinger escribió una carta al director del diario italiano Corriere della Sera señalando que “en el lento debilitamiento de mi fuerza física, interiormente estoy en peregrinación hacia la Casa”. Fue una respuesta de Benedicto XVI a algo que el propio medio le había informado: muchos mensajes de lectores expresaban preocupación por su salud. En ese entonces el papa emérito, que falleció 5 años después a los 95 años, se mostró emocionado porque “tantos lectores deseen saber cómo va este último periodo de (su) vida”. Escribió también entonces que “es una gran gracia para mí estar rodeado, en este último tramo de camino, a veces un poco cansado, por tanto amor y bondad que no podría haber imaginado”.

Tiempo después y ante la grave enfermedad de su hermano mayor Georg, también sacerdote ordenado en la misma fecha que Joseph y quien estaba enfermo en Alemania, Benedicto concretó su primer viaje fuera de Italia desde su renuncia en 2013. Georg Ratzinger falleció dos semanas después (el 1 de julio 2020) y Benedicto asistió por televisión, a distancia, al sepelio de su hermano. En esa oportunidad ya se lo vio muy deteriorado en su estado físico, incluso con serias dificultades para movilizarse, pero quienes lo acompañan aseguran que nunca perdió la lucidez mental y mantuvo su memoria casi intacta hasta el final.

Las apariciones públicas de Ratzinger desde su renuncia fueron sido prácticamente nulas. Se llamó a silencio y vivió sus últimos años en un pequeño monasterio en el Vaticano en compañía de cuatro religiosas y de su secretario personal Georg Gänswein. Su tiempo, según confían quienes fueron sus colaboradores, estuvo destinado a celebrar la misa diaria, a rezar y recibir pocas visitas, muy seleccionadas. También a responder parte de la numerosa correspondencia que recibía, a leer teología y a mantenerse informado de la actualidad a través de noticiosos televisivos y periódicos católicos.

Nacido y bautizado en Semana Santa

Joseph Ratzinger nació en Marktl am Inn, Alemania, el 16 de abril de 1927. Era sábado de Semana Santa y ese mismo día fue bautizado. Hasta su adolescencia vivió en Traunstein, una pequeña localidad cerca de la frontera con Austria, a treinta kilómetros de Salzburgo y se crió en una familia tradicional cristiana, de pocos recursos económicos. 

Años después, durante su juventud, vivió bajo el régimen nazi y en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial fue incorporado como integrante de los servicios auxiliares antiaéreos.

Entre 1946 a 1951 estudió filosofía y teología en la universidad de Munich y se ordenó sacerdote, junto a su hermano Greg, el 29 de junio de 1951. Al año siguiente comenzó su carrera docente en la Escuela superior de Freising y en 1953 recibió el título de doctor en teología. El título de su tesis doctoral fue: “Pueblo y casa de Dios en la doctrina de la Iglesia de san Agustín”.

En 1957 fue habilitado para enseñar teología dogmática y fundamental en la Escuela superior de filosofía y teología de Freising, primero, y luego en Bonn (1959 -1963), Münster (1963-1966) y Tubinga (1966-1969). A partir de ese momento pasó a desempeñarse en la Universidad de Ratisbona, donde llegó a ser vicepresidente de esa casa de altos estudios.

Una de las actuaciones más destacadas de Ratzinger como teólogo se dio durante las sesiones del Concilio Vaticano II (1962-65) del que participó en calidad de experto acompañando al cardenal Joseph Frings, arzobispo de Colonia. Su trayectoria y también el reconocimiento logrado durante el Concilio, le permitieron acceder a cargos en la Conferencia Episcopal Alemana y luego a la Comisión Teológica Internacional. En 1972 fue confundador de la revista internacional de teología “Communio” junto a otros destacados teólogos católicos.

El 25 de marzo de 1977 el papa Pablo VI lo nombró arzobispo de Munich y Freising y ese mismo año fue creado cardenal lo que le permitió participar en Roma del cónclave que eligió a Juan Pablo I el 25 y 26 de agosto de 1978. En octubre siguiente, y tras la muerte de Juan Pablo I, fue uno de los cardenales que estuvo en la elección del polaco Karol Wojtyla como Juan Pablo II.

Guardián de la fe y la ortodoxia católica

En los años subsiguientes Ratzinger se incorporó a la vida vaticana actuando en lugares de responsabilidad en los Sínodos y en 1981 el papa Juan Pablo II lo designó Prefecto (ministro) de la Congregación para la doctrina de la fe (ex Santo Oficio), Presidente de la Pontificia Comisión bíblica y de la Comisión teológica internacional. Se convirtió así en el guardián de la fe y de la ortodoxia católica. Poco después, el 15 de febrero de 1982 renunció al gobierno pastoral de la arquidiócesis de Munich y Freising y de ahí en más toda su carrera eclesiástica siguió en el Vaticano. Una de sus principales tareas fue la adecuación del nuevo catecismo católico, labor que le insumió seis años de trabajo entre 1986 y 1992.

Ratzinger ocupó además gran cantidad de cargos de importancia en distintos organismos vaticanos, y en los años 80 y 90 publicó libros y artículos en revistas teológicas muy reconocidas, ejerció la docencia en cuatro universidades alemanas y recibió ocho doctorados “honoris causa” en universidades de Estados Unidos, Alemania, Perú, Irlanda, España, Italia y Polonia.

El 19 de abril de 2005, a los 78 años de edad, fue elegido Papa tras la muerte de Juan Pablo II. Fiel a su historia y a su trayectoria, el pontificado de Benedicto XVI se caracterizó por profundizar la orientación conservadora que tuvo su antecesor, especialmente hacia el final de su mandato.

Después de poco menos de ocho años de ejercer el papado Ratzinger renunció el 23 de febrero de 2013 a las edad de 86 años, dando paso a la posterior elección de Jorge Bergoglio como Francisco.

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