Las protestas persisten en Perú mientras se recuerda a los muertos con una misa | El gobierno de Boluarte declaró el estado de emergencia en Lima y otras ciudades

Las manifestaciones contra la presidenta Dina Boluarte y por nuevas elecciones persistieron el domingo en Perú, donde se honró a los muertos en las protestas y el gobierno declaró el estado de emergencia por 30 días en las ciudades de Lima, Cusco, Callao y Puno. La medida, destinada a limitar las protestas, autoriza a los militares a intervenir junto a la policía para resguardar el orden público. 

El gobierno extendió también el toque de queda en Puno, epicentro de las protestas. La medida regirá por los próximos diez días, desde las 20 a las cuatro horas de la madrugada. La decisión se produce cuando se convocaron movilizaciones desde el sur de Perú hacia Lima a partir del lunes, una acción que las autoridades califican de “asonada” contra Boluarte. 

Pese a la entrada en vigencia de esas medidas excepcionales, el domingo persistían 99 cortes de rutas en diez de los 24 departamentos regionales del país. Los manifestantes exigen la renuncia de Boluarte, quien asumió la presidencia el pasado siete de diciembre en lugar de Pedro Castillo, destituido por el Congreso horas después de que anunciara el cierre del Legislativo y el establecimiento de un gobierno de excepción con supresión de garantías constitucionales. 

Entre las regiones con vías bloqueadas este domingo se encontraban las sureñas Puno, Arequipa y Cusco, informó la Superintendencia de Transporte Terrestre, que agregó que nunca se habían registrado tantos cortes en la actual crisis. En Arequipa decenas de pobladores bloqueaban la ruta Panamericana Sur que llega hasta la región de Tacna, fronteriza con Chile. En Cusco el servicio de trenes a la ciudad inca de Machu Picchu se reanudó el domingo tras dos días de paralización por las protestas.

Con fotos colocadas en el atrio de la catedral de Lima, en la mañana del domingo se realizó una misa para recordar a los muertos durante las protestas. “Queremos dedicar esta misa a nuestros fallecidos por mano humana en estos días. Todos ellos son nuestros difuntos, no hay muerto ajeno. Todos somos peruanos”, dijo el arzobispo de Lima, Carlos Castillo. El religioso nombró a cada una de las víctimas civiles y al policía que fue quemado vivo en la ciudad de Juliaca, fronteriza con Bolivia.

Decenas de personas asistieron a la misa oficiada en español y quechua en la Basílica Catedral de la capital peruana. “Las víctimas son personas inocentes que murieron porque exigían igualdad. Hay demasiada corrupción. Los grandes hacen lo que quieren e ignoran a los pobres”, afirmó Benito Soto, vidriero de Huancavelica, localidad del sur del país, una de los regiones más afectadas por los disturbios.

Según una encuesta publicada el domingo por la empresa Ipsos, Boluarte tiene un 71 por ciento de desaprobaciónLa presidenta pidió perdón el viernes por las muertes provocadas por la represión policial e instó al Congreso a acelerar los trámites para realizar elecciones anticipadas en abril de 2024. Las manifestaciones, que dejan al menos 42 muertos en cinco semanas, según la Defensoría del Pueblo, se reanudaron el cuatro de enero después de una tregua por las fiestas de fin de año.

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