Joe Biden llamó a defender la democracia estadounidense frente a la amenaza de Donald Trump y sus seguidores | El presidente estadounidense habló en el horario de máxima audiencia desde la ciudad de Filadelfia

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, llamó este jueves a defender la democracia en el país, que considera amenazada por el exmandatario Donald Trump y sus seguidores más radicalizados, cuando faltan solo dos meses para las elecciones de medio término en las que está en juego el control del Congreso. “Durante mucho tiempo creímos que la democracia estadounidense estaba garantizada. Pero no lo está. Tenemos que defenderla, protegerla, ponernos de pie”, dijo Biden durante su discurso en el horario de máxima audiencia desde la ciudad de Filadelfia, considerada la cuna de la democracia del país.

La amenaza de MAGA

“Mientras estoy aquí esta noche, la igualdad y la democracia están bajo ataque”, arrancó Biden su discurso de 25 minutos. “No nos hacemos ningún favor al fingir lo contrario. Entonces, esta noche, vine a este lugar donde todo empezó a hablarle tan claramente como puedo a la nación sobre las amenazas que enfrentamos, sobre el poder que tenemos en nuestras manos para enfrentar estas amenazas, y sobre el increíble futuro que está frente a nosotros”, aseguró el mandatario.

Biden denunció el peligro que suponen para la democracia los sectores extremistas que apoyan al expresidente Trump, a quienes nombró como “republicanos MAGA”, acrónimo de “Make America Great Again” (Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo), el eslogan de campaña y de la presidencia del republicano. Las fuerzas de MAGA están decididas a hacer retroceder a este país. Retroceder a un Estados Unidos donde no haya derecho a elegir, ni derecho a la privacidad, ni derecho a la anticoncepción, ni derecho a casarse con quien amas”, indicó Biden, quien a diferencia de lo que venía haciendo en sus anteriores apariciones públicas llamó a Trump varias veces por su nombre.

El presidente aclaró que “hay muchos más estadounidenses de todos los orígenes y creencias que rechazan la ideología extremista MAGA que los que la aceptan” y en esa misma línea dejó una sentencia firme: “No se puede ser pro-insurrección y pro-América”. Biden habló frente a 300 invitados en un escenario montado a las puertas del Independence Hall, el edificio donde se proclamó la Declaración de Independencia y se adoptó la Constitución estadounidense hace más de dos siglos.

“Voy a defender nuestra democracia” 

Biden evocó la oscuridad de la manifestación de supremacistas blancos de Charlottesville en 2017 que, según dijo, lo molestó tanto que lo obligó a postularse a la presidencia. “Hay figuras públicas que están llamando a la violencia masiva y a disturbios en las calles”, recriminó el mandatario, quien subrayó que “esta nación rechaza la violencia como una herramienta política”.

“Como presidente voy a defender nuestra democracia y pido que todos los estadounidenses se unan a mí”, exclamó Biden, quien estuvo acompañado por su esposa, Jill Biden. Filadelfia es la ciudad donde el mandatario hizo sus grandes anuncios en los últimos años: allí lanzó su candidatura a la presidencia de Estados Unidos, su sede de campaña estuvo en esa urbe y, además, fue uno de los últimos lugares en los que celebró un mitin antes del día de los comicios. 

Filadelfia es el municipio más poblado del estado de Pensilvania, que es clave en todas las elecciones. Biden ganó en ese estado en las elecciones de 2020, pero en 2016 fue a parar a manos de Trump.

El mandatario entró de lleno en la campaña para las elecciones legislativas de noviembre con un discurso la semana pasada en Maryland y, el martes, tuvo otro encendido mitin en Pensilvania. Con esos y otros discursos, Biden busca retratar a los próximos comicios como un referéndum entre aquellos que defienden la democracia y quienes apoyaron el asalto al Capitolio del seis de enero de 2021.

¿Qué dicen los sondeos?

Según una encuesta publicada el jueves por el diario Wall Street Journal, si las elecciones legislativas de medio término se celebraran hoy, el 47 por ciento de los votantes se inclinaría por los demócratas y el 44 por ciento por los republicanos. En marzo, la derecha tenía todavía una ventaja de cinco puntos porcentuales.

Los demócratas sueñan con una hazaña en esa elección, que renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado y es tradicionalmente desfavorable al partido representado en la Casa Blanca. Las encuestas de opinión no son infalibles y, en la vida política estadounidense, dos meses son mucho tiempo. 

En los últimos meses la inflación disminuyó, al tiempo que Biden impulsó una serie de reformas y anunció la muerte del líder de Al Qaeda en un ataque estadounidense.  Suficiente para hacer frente a dos grandes ejes de campaña de los republicanos: la caída del poder adquisitivo y la debilidad del presidente de mayor edad de la historia del país. 

Varias encuestas muestran buenos desempeños de los demócratas en temas como la defensa del derecho al aborto y los avances sociales, en los que los republicanos son ahora percibidos mayormente como reaccionarios. También destacan la preocupación por la democracia y el rechazo a la violencia política, aspectos en los que invariablemente aparece la figura de Trump. 

En momentos en que el caso de los documentos confidenciales hallados en la residencia del expresidente republicano en Florida tiene giros nuevos cada día, el sitio Axios señaló el jueves que la elección de noviembre bien podría volverse un “plebiscito sobre Trump”. Al partido demócrata le será de todas maneras difícil mantener el control en la Cámara Baja, aunque espera preservar su mayoría en el Senado.

Pensilvania será crucial para que eso suceda. Biden ya viajó a ese estado el martes y volverá allí el próximo lunes para celebrar el Día del Trabajo con el aspirante demócrata al Senado John Fetterman. Trump también irá a Pensilvania el sábado para apoyar a su candidato en esta carrera, Mehmet Oz.

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