El pueblo indígena de la Amazonía boliviana con los corazones más sanos del mundo también puede ser la clave para retrasar el envejecimiento

En 2017, los tsimanés, un pueblo indígena de la Amazonía boliviana, acapararon los titulares de los medios internacionales después de que la prestigiosa revista médica The Lancet publicara un estudio que reportaba que poseen los corazones más sanos del mundo.

Tan solo cuatro años después, una nueva investigación, publicada el miércoles en The Journal of Gerontology, sugiere que los integrantes de esta etnia experimentan menos atrofia cerebral a medida que envejecen que sus pares norteamericanos y europeos. Por ello, los científicos creen que sus miembros pueden ser la clave para ralentizar el envejecimiento de los seres humanos.

Para realizar el estudio, un equipo internacional de investigadores inscribió a 746 adultos tsimanés, de 40 a 94 años. Los científicos utilizaron escáneres para calcular los volúmenes cerebrales y luego examinaron su asociación con la edad de los participantes. A continuación, compararon estos resultados con los datos de tres poblaciones industrializadas de EE.UU. y Europa.

Los expertos descubrieron que la diferencia en los volúmenes cerebrales entre la mediana edad y la vejez es un 70 % menor en esta etnia indígena que en las poblaciones occidentales.

La pérdida acelerada de volumen se correlaciona con el riesgo de deterioro cognitivo, deterioro funcional y demencia, indican los investigadores.

El estilo de vida hace la diferencia

Uno de los autores del estudio, Andrei Irimia, afirmó en un comunicado que los tsimanés representan “un experimento natural asombroso sobre los efectos potencialmente perjudiciales de los estilos de vida modernos en nuestra salud”.

“Estos hallazgos sugieren que la atrofia cerebral puede reducirse sustancialmente por los mismos factores de estilo de vida asociados con un riesgo muy bajo de enfermedad cardíaca”, subrayó el investigador.

Aunque los habitantes de las naciones industrializadas tienen acceso a atención médica moderna, llevan un estilo de vida sedentario y consumen una dieta alta en grasas saturadas. En contraste, los tsimanés tienen poco o ningún acceso a la atención médica, pero son extremadamente activos físicamente y consumen una dieta alta en fibra que incluye verduras, pescado y carne magra.

“Nuestro estilo de vida sedentario y una dieta rica en azúcares y grasas pueden estar acelerando la pérdida de tejido cerebral con la edad y haciéndonos más vulnerables a enfermedades como el alzhéimer”, apuntó otro autor del estudio Hillard Kaplan, quien ha estudiado la etnia durante casi dos décadas. “Los tsimanés pueden servir como base para un envejecimiento cerebral saludable”, agregó.

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