El Gobierno, con diagnósticos divididos y planes compartidos


Superadas las elecciones legislativas y luego del acto del día de la militancia en el que el presidente, Alberto Fernández, buscó fortalecer su liderazgo, el desafío que se plantea el mandatario es «lograr una renovación del peronismo». Así lo definieron desde su entorno más próximo a Página/12, y aclararon que la idea es que ese proceso se lleve a cabo «sin tirar a nadie por la ventana» y manteniendo «la unidad como bandera». Desde el Gobierno recuerdan que en 2023 se cumplirán 20 años de kirchnerismo y consideran que deben aprovechar los dos años que le quedan de mandato a Fernández para «renovar lo que haya que renovar». Cerca del Jefe de Estado puntualizan que, si bien las decisiones del Gobierno las tomará el Presidente y que eso «no se pone en debate», Fernández cree que «no es necesario esperar una derrota» para hacer modificaciones que consideran necesarias y que, principalmente, estarían vinculadas a fomentar el debate interno y la elección de candidatos mediante las PASO de cara a 2023. «Es central que no se resuelvan más las cosas entre los dirigentes, sino que las resuelva la gente y que no cercenemos a nadie la posibilidad de querer ser el representante de un espacio», explican.Existen distintos diagnósticos en el FdT respecto a la derrota en las PASO y a la remontada en las elecciones generales. Desde el kirchnerismo, la interpretación quedó clara luego de la carta que envió la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, la semana posterior al 12 de septiembre: evaluaron que el Presidente y su entorno se habían dejado llevar por encuestas y sondeos, y no supieron leer el clima social, la angustia y los problemas económicos que agobiaban a los ciudadanos, que se hacían evidentes en el territorio, espacio descuidado por el Gobierno. En esa línea, opinan que la misiva sirvió para hacer los cambios necesarios en el gabinete y en la estrategia electoral de manera acelerada: recuperar la territorialidad y lograr mejorar los resultados, sobre todo en PBA.Desde el «albertismo» la lectura es diferente. Creen que el gran error que llevó a la derrota no está vinculado a problemas de gestión, sino a que, a la hora de dirimir las candidaturas, se pusieron trabas a sectores que querían presentar sus propias listas para competir en las internas porque se eligieron candidatos «a dedo». Cerca del Presidente consideran que las PASO son un instrumento «formidable», creado por la propia Cristina y que hay que volver a utilizar. «Tenemos un montón de partidos que forman parte del FDT y que la miran de afuera, están esperando ver qué hacen Alberto y Cristina», expresan. En el entorno del Jefe de Estado opinan que el gran peso que tiene la figura de CFK hizo primar «cierta capacidad de imponer». Así como propuso el nombre del Presidente en 2019, indican que también tuvo la capacidad de elegir otros nombres y ciertas condiciones para el funcionamiento del espacio. «Eso falló y nadie, ni siquiera nosotros, lo supimos ver para modificarlo», consideran. «No hay dudas de que si hubiéramos habilitado PASO en todos los lugares que nos pidieron eso, nos hubiera ido mejor», comentan cerca de Fernández. El problema, subrayan, es que se bajaron boletas de forma arbitraria; los «heridos» no trabajaron luego lo suficiente por la campaña. Si hubieran dejado competir en las PASO a esos sectores, sus candidatos hubieran formado también parte de las listas –más allá del resultado– y hubieran militado con más entusiasmo desde el principio para lograr un triunfo, razonan. «Eso hizo Juntos. Nosotros no lo tuvimos en cuenta y lo tenemos que corregir», piensan. Aclaran, sin embargo, que para que puedan existir internas debe haber límites: «el común denominador que tenemos que tener todos los que participemos de ese debate es la unidad». «Hay que empezar ahora un proceso que culmine en 2023, donde los que quieran presentarse, se presenten», consideran en el entorno de Fernández. Sobre este tema, el Presidente asegura a sus colaboradores que si alguien piensa que esta idea de ampliación del debate tiene como objetivo romper enfrentarse a la vicepresidenta, «está muy equivocado», porque, según repite el mandatario, costó mucho estar unidos y lo último que haría es romper con CFK.El tema de las PASO fue conversado en la cena que Fernández tuvo en Olivos con intendentes de la primera y tercera sección bonaerense el miércoles pasado, tras el acto por el día de la militancia. Allí también estuvieron el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro, y el de Desarrollo Social bonaerense, Andrés Larroque. El ausente fue el presidente del bloque del FdT en Diputados, Máximo Kirchner, que, según explican desde Presidencia, «estaba invitado y no pudo ir». En ese marco analizaron las elecciones y Fernández habló último. Según supo este diario, los intendentes expresaron que, para ellos, la derrota se debía a problemas de gestión, diagnóstico con el que Fernández no estuvo de acuerdo. El mandatario defendió a Kicillof y dijo: “terminemos con esta locura de pensar que la derrota es el resultado de un mal gobierno, porque menos mal que estuvo Axel y que estuvieron ustedes en cada intendencia». Un factor determinante para el Presidente, entre otros, fue el estado anímico de la sociedad en el contexto de pandemia, que generó angustia y enojo.  Es un tema que Fernández conversó con sus pares de otros países durante el G20: cómo las frustraciones producto de la crisis sanitaria impactaron contra los oficialismos. Pudo hablarlo con la primera canciller alemana, Ángela Merkel, con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. Todos evaluaron lo mismo. La esposa del presidente de Estados Unidos, Jill Biden, por ejemplo, compartió con Fernández una cena y le comentó cómo se potenció el fenómeno trumpista con la pandemia.Desde el Gobierno consideran que todos los encuentros cara a cara que Fernández realizó durante la campaña, «sirvieron muchísimo», y adelantaron a Página/12 que el mandatario los seguirá realizando. «Las elecciones ya pasaron, pero el problema no», repite Fernández a sus colaboradores. Lo que más le preocupa es la situación que viven los jóvenes. El Presidente cree que hay que trabajar mucho para renovar la confianza en ese sector de la sociedad y decirles que hay futuro. Piensa que ese es el desafío esencial en los próximos años, porque si la apatía avanza sobre la sociedad argentina, significaría una derrota mucho más grande que la de cualquier elección.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/384480-el-gobierno-con-diagnosticos-divididos-y-planes-compartidos

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