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El informe del Observatorio de la Deuda Social indica que en relación a 2017, hay 1.900.000 nuevos pobres.
Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica, el 31,3% de la población urbana es pobre.

El porcentaje equivale a 12.700.000 personas que no tienen ingresos para comprar los alimentos y productos de la canasta básica y, además, tienen entre una y tres carencias sobre 6 indicadores básicos: alimentación, vivienda, salud, educación, trabajo y servicios básicos.

Los datos corresponden a la nueva medición de la pobreza por ingresos y multidimensional de 2010-2018 y se trata de la cifra más alta desde 2010. En relación a 2017, hay 1.900.000 nuevos pobres.

El Director del Observatorio, Agustín Salvia, aseguró que los datos dan cuenta de “un agravamiento de la pobreza estructural y una ampliación de la brecha de desigualdad”. Además, explicó que “la pobreza es mucho más amplia que la sola falta de ingresos y, por lo tanto, no puede ser medida por un solo indicador”.

“Ser pobre multidimensional significa estar sometido a privaciones y exclusiones sociales que no se limitan al nivel de ingresos”, agregó.

Los pobres multidimensionales son aquellos que se encuentran bajo la línea de pobreza porque no cubren la Canasta Básica Total (CBT) y, además, carecen de acceso a al menos alguno de los mencionados derechos socioeconómicos.

Los más afectados son las clases medias bajas, los trabajadores y los sectores más pobres, en un contexto de aumento de la desigualdad social. Subió el porcentaje de hogares con dificultades alimentarias o de atención sanitaria -del 21,6 al 22,8%-, y con desempleo o empleo en negro -del 29,2 al 32,2%-.

El Informe señala que la pobreza estructural aumentó del 16,6% al 18,6%. En total son 7.500.000 nuevos pobres estructurales. Desde 2010 esa pobreza tuvo un piso del 15%. Salvia señaló que “la tendencia es hacia un agravamiento de la pobreza estructural”.