Posted on

Un informe advierte que la deuda externa de la provincia gobernada por María Eugenia Vidal creció incluso más que a nivel nacional en entre 2015 y el primer trimestre de 2019.

En línea con la política económica del gobierno de Mauricio Macri, que llevó en menos de cuatro años al país al default, en la Provincia de Buenos Aires también se produjo un explosivo crecimiento de la deuda pública. Entre diciembre de 2015 y agosto de 2019, el endeudamiento en pesos se multiplicó prácticamente por seis en términos nominales y aumentó casi un 60 por ciento en términos reales. Pero no sólo creció aceleradamente, sino que cambió su composición, generando consecuencias muy problemáticas para las arcas bonaerenses y un fuerte condicionamiento para quien encabece la próxima gestión: la deuda externa creció en mayor medida que la interna y se acortaron los plazos de vencimiento. Así, el peso de la deuda en dólares pasó del 57,9% desde el fin de la administración de Daniel Scioli a un 82,7% en este mes.

Según el detallado y lapidario informe del Instituto para el Desarrollo Económico y Social de Buenos Aires (Idesba), dependiente de la CTA bonaerense, la deuda pública en pesos creció un 447 por ciento en estos casi cuatro años. El equipo de economía política, integrado por Paula Belloni y Mariana Fernández y dirigido por Silvia Almazán, reveló que “entre 2015 y el primer trimestre de 2019 la deuda externa de la PBA creció incluso más que a nivel nacional en dicho período: 80,8% versus 70,4%”. Para las investigadoras, la volatilidad del dólar y la desregulación financiera implementada por Macri “dejaron expuesta a la provincia a una mayor inestabilidad”. Esto provocó, por ejemplo, que con la devaluación de agosto se incrementen los vencimientos que deberá enfrentar la próxima gestión (2020-2023) en más de 100 mil millones de pesos. “Producto de las corridas cambiarias que durante 2018 llevaron la cotización del dólar de $19 a $40 (+110,5%), la deuda pública provincial se incrementó en más de $190.000 millones. Este año, la devaluación de agosto -posterior a las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO)- que llevó el dólar a $60- implicó un aumento de la deuda de $161.432 millones de pesos”, advirtieron.

Otro dato alarmante que difunde el informe tiene que ver con la “dinámica cíclica de deuda-deuda”. Ésta implica que el Estado provincial toma deuda en moneda extranjera a corto y mediano plazo pero luego, por las recurrentes devaluaciones, al momento de repagarse la cifra en pesos es mucho mayor y la provincia debe volver a endeudarse para cumplir con los vencimientos. “Se genera así un proceso cíclico que se va acrecentando muy rápidamente y, en un contexto de recesión económica, presiona sobre los ingresos y gastos públicos, hasta que se vuelve insustentable”, advierten Belloni y Fernández.

Desagregado año por año, el stock de deuda pública bonaerense creció en forma continua. En 2016 pasó de 122.085 millones a 196.294, lo que representa una suba del 60,8%. En 2017 la variación fue un 29,7%, llegando a 254.52 millones mientras que en 2018 la deuda alcanzó los 474.431 millones. El crecimiento interanual se ubicó así en 86,4%. En los primeros ocho meses de este año, el stock de deuda subió un 40% más en relación al período anterior, centralmente debido a la devaluación post PASO.

Si se toma la deuda per cápita, ésta pasó de $7.328 a $38.442 en igual período, una variación del 424,6%, que significa que un 80,9% de la deuda actual por bonaerense se generó en los tres años y medio de gobierno de Vidal.

Por otra parte, las autoras refutan uno de los argumentos sostenidos por el gobierno provincial para justificar el endeudamiento: la necesidad de generar inversión pública en infraestructura. Lo cierto es que a contramano de lo que indican la mayoría de los manuales de Economía, lejos de utilizarse para dinamizar la obra pública, la deuda generada a partir de 2016 terminó “drenando recursos al exterior” y provocando “mayores tensiones en el rígido esquema presupuestario” local. Esto puede advertirse porque el dinero que ingresó por endeudamiento (298.287 millones) es inferior al que saldrá en concepto de amortización e intereses (347.925 millones). Esa diferencia, del 16,6 por ciento, es compensada con recursos estatales recortando el gasto público en otras áreas. En comparación, se gastó en el pago de la deuda un 41,6 por ciento más de lo que se invirtió en obra pública entre 2016 y 2018. 

El informe del Idesba concluye que este endeudamiento récord no sólo es un problema actual, sino que genera un “fuerte condicionamiento para el próximo gobierno provincial”, ya que en los próximos 4 años la Provincia deberá pagar $546.856 millones de pesos por vencimientos de deuda. Si la contundente victoria de Axel Kicillof en las PASO se repite en octubre, será el ex ministro de Economía el encargado de desactivar esta bomba de tiempo.