Exclusivo: La cumbre de Moyano con Alberto por la hidrovía, Walmart y la AFA

Hugo Moyano mantuvo una cumbre secreta con Alberto Fernández en la que le pidió su respaldo en tres áreas tan diversas que explican la diversificación de su poder en el mapa de negocios de la Argentina.

Una está relacionada a la situación de la Hidrovía de Paraná y al puerto de Buenos Aires. Moyano pide que no se olviden de los trabajadores de la federación de gremios marítimos y portuarios, encabezada por Juan Carlos Schmid, de su riñón.

Schmid busca que se garantice que los 800 empleados que la federación tiene en la Hidrovía continuarán trabajando a partir del 30 de abril, cuando se venza la concesión. La incertidumbre de los gremios se da a partir de la licitación internacional que lanzó el ministro de Transporte Mario Meoni.

Además, Moyano busca reflotar un negocio en el puerto de Buenos Aires que, como adelantó La Nación, tuvo su momento de plenitud durante el último tramo del kirchnerismo, entre 2011 y 2015. Se trata del seguro Transporte Argentino Protegido (TAP), que era exigido a todos los operadores de las terminales y únicamente lo ofrecía una empresa llamada Instituto Verificador de Transporte (Ivetra), a la que siempre se vinculó con el jefe camionero, ya que el director de la firma era Daniel Llermanos, el abogado del líder de Camioneros.

En segundo lugar, Moyano le pidió a Alberto ayuda para resolver la situación en Walmart, cuya sucursal argentina fue comprada por el empresario Francisco de Narváez. El sindicato de Camioneros le reclama a los nuevos dueños que despidan al personal de su Centro de Distribución para luego indemnizarlo y volverlo a contratar con la misma antigüedad, lo que representa la friolera de 420 millones de pesos.

Se amparan en la “ley Moyano” que sancionó la Legislatura porteña en 2012 con el aval de Mauricio Macri para indemnizar a 4 mil trabajadores de Manliba, la empresa recolectora de basura que supo pertenecer a la familia del entonces jefe de gobierno porteño.

Moyano padre y la empresa habrían llegado a un punto de entendimiento para resolver el asunto con un bono. Pero Pablo Moyano pateó el tablero esta semana y cruzó al ministro de Trabajo, Claudio Moroni, luego de que el funcionario albertista dijera que la empresa no está obligada a acatar el pedido del gremio por ninguna ley.

Por último, Moyano le hizo un pedido a Alberto relacionado con el mundo del fútbol, adonde también tiene incidencia porque es el presidente de Independiente, en donde habrá elecciones a fin de año.

Moyano le pidió a Alberto que encamine su relación con su ex yerno, Claudio “Chiqui” Tapia, el presidente de la AFA. Tapia tejió una buena relación con el gobierno de Axel Kicillof, con sectores de La Cámpora y del Gobierno nacional, pero no termina de enamorar a Alberto. Y eso ya está teniendo implicancias institucionales, por las denuncias de Nueva Chicago y San Martín de Tucumán ante la Inspección General de Justicia (IGJ) para anular la reelección del “Chiqui” hasta 2025, votada por Zoom en 2020.

Alberto le dio lugar al pedido de Moyano pero después de la reunión, la IGJ avanzó con las denuncias y le dio 10 días hábiles a la AFA para responder. Una jugada sinuosa porque al mismo tiempo habilita a Santiago Cafiero a mantener el diálogo con Tapia.

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