Posted on

Como ocurre en el país, el sector atraviesa un momento recesivo en la provincia, sin expectativas de que mejore en el corto plazo.

El modelo económico de Cambiemos ha golpeado durísimo a la construcción, una de las actividades más dinámicas de la economía, no sólo por la obra de mano que genera de manera directa, sino que además por todos aquellos rubros que dependen de ella y producen trabajo de modo indirecto, y que se han visto también afectados por la crisis.

Entre Ríos no es la excepción. En lo que va de la administración de Mauricio Macri, en la provincia se han perdido tres mil puestos formales de trabajo. Si a eso se le suman los informales, el número se engrosa aún más. Así lo señaló a El Destape, Iván Szczech, presidente de la Cámara de la Construcción de Paraná.

“La construcción en la provincia de Entre Ríos atraviesa un momento recesivo, sin expectativas, al menos en el corto plazo, de que mejore. El mejor indicador es que en 2015 había 11 mil puestos formales de trabajo y hoy hay ocho mil”, señaló el empresario.

Szczech explicó que hay dos grandes componentes en la actividad: la obra pública y la obra privada. Ambos están en claro retroceso respecto de años anteriores: “En la obra pública se ha caído la inversión nacional, fundamentalmente en lo que hace a viviendas sociales. A eso se le suma que la provincia también ha retraído su inversión, situación que se advierte con la ejecución presupuestaria de 2016 y 2017″. En cuanto al sector privado, explicó que “se había registrado un impulso a través de créditos hipotecarios, que con la suba de las UVA se ha desplomado en el último tiempo, sumado a que la gente está más preocupada por conservar su empleo y llegar a fin de mes que invertir en construcción”.

El otro gran condicionante para que el contexto sea desfavorable es la presión impositiva, que dificulta las posibilidades de ahorro en la población. Ingresos brutos, tasas municipales altísimas y otros factores tributarios terminan siendo determinantes a la hora de analizar si destinar recursos a la construcción. “Acá lo que hace falta es unificar criterios entre Estado y privados, intentando buscar soluciones. La recesión está y la presión impositiva existe. Al margen del punto de vista particular esa articulación entre privados y el Estado no se da, y hoy se ven las consecuencias”, evaluó Szczech.

De los tres mil puestos formales menos, un tercio se perdió en 2018. Datos de la Secretaría de Trabajo de la provincia, a los cuales tuvo acceso El Destape, señalan que, al menos 942 agentes de la construcción fueron despedidos el año pasado. De ese total, más de 60% fueron echados en Paraná: 619. A ellos se le suman 69 en Federación, 62 en Gualegaychú, 62 en Concordia; 33 en Colón y 27 en Diamante. En menor medida le siguen Federal -21-; Victoria con 17 y La Paz con 12.

Walter Doronzoro es secretario General de la delegación entrerriana de la Unión de Obreros de la Construcción –Uocra-. En contacto con este medio, detalló que, en el primer bimestre de 2019, se registró un 18,5% menos de agentes formales que en el mismo período de 2018, acorde a datos del Instituto de Estadística de la Industria de la Construcción –Ieric-: “Es una caída importante, que muestra el proceso recesivo que atraviesa el país, en el marco de la estanflación –estancamiento con inflación- que nos golpea a todos”.

En ese contexto, el gremialista explicó: “En la provincia el mayor indicador sigue siendo la construcción de viviendas. Lo bueno es que, ante el retroceso nacional, la provincia ha financiado casas con recursos propios. Eso ha ayudado a que la caída no sea tan abrupta. Porque todos los indicadores muestran una contracción”. Y agregó: “Hace falta una política de Estado en materia de obra pública a nivel nacional. Hoy el 80% de de la obra que hace la provincia es con recursos propios. No llegan recursos nacionales, al punto que de 460 obreros destinados a Procrear en Paraná pasaron a 200 y pico. Las obras se comienzan y se terminan. Cuando el Estado dinamiza, se nota. Eso hoy no sucede”.

Doronzoro apuntó además a la inflación como otro de los grandes condicionantes: “No sólo devalúa al salario, sino que a los inversores. Si el año pasado el dólar estaba a un precio, y hoy está un 100% más caro, eso destruye la previsibilidad del que invierte. Para el sector privado, otro fuerte dinamizador, es una muy mala noticia. Está amesetado”.

Para cerrar, el sindicalista: “El propio gobierno reconoce que los números son malos. No hay una actitud proactiva. No hay respuestas de Nación, ni siquiera en lo que hace a la participación pública privada que tanto anunciaron desde Casa Rosada. No ha prosperado”.