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El flujo de ingresos se derrumbó por las medidas tomadas por Mauricio Macri. El recuerdo de los Lecop y los Patacones empieza a hacerse más presente. 

El plan de salvataje económico que ensayó el Gobierno en medio de la peor crisis económica desde el 2001-2002 no salió gratis para las provincias. El impacto presupuestario es tal, que varias jurisdicciones analizan emitir cuasimonedas para afrontar sus obligaciones.

Es que tras la reducción de los ingresos de coparticipación que le llegaban vía IVA e Impuesto a las Ganancias, se volvió a reflotar esta herramienta. Casi una década atrás, tanto Nación como provincia de Buenos Aires recurrieron al mismo método a través de los Lecop y los Patacones, que circularon a la par del peso en las devastadas calles de la economía argentina.

Las cuasimonedas son bonos emitidos por los gobiernos que, a falta de liquidez, los incorporan a la circulación monetaria junto con la moneda de curso legal para hacer frente a los pagos de sueldos y otras obligaciones mediata. Claramente, se trataría de una medida paliativa.

En diálogo con El Destape, el economista Sergio Chouza atribuyó la posibilidad de que se aplique el recurso a la “sobreestimación de la relevancia del déficit fiscal primario. Muchas provincias endeudadas en moneda extranjera empezaron a tener desequilibrios por los vencimientos e intereses”. “Eso es un contexto de retracción de la actividad, es un golpe contundente”, añadió.

“Antes de estar en default, sería preferible cubrir ese desfasaje por un periodo de tiempo. El recambio de gobierno después de diciembre puede derivar en que se pueda cubrir el bache fiscal”, analizó Chouza.

En referencia al paralelismo con los Lecop y los Patacones, el economista explicó que “en 2001, eran las provincias más importantes las que estaban  en una situación desfavorable, mientras que ahora tenés a otras jurisdicciones en problemas, que no tienen tanto peso en el presupuesto”.

“Que se te caigan estas provincias no es algo favorable en términos de generar confianza para el próximo gobierno. Si la emisión de estos bonos sucede, podría ser de corto plazo. No creo dure más de un año”, remarcó. Varios gobernadores declararon en las últimas semanas sobre el tema y reforzaron la idea de implementarlo.

En la reunión de gobernadores peronistas en el Consejo Federal de Inversiones, la mandataria de Tierra del Fuego, Rosana Bertone, aseguró que en Córdoba se habló de la necesidad de “emitir cuasimoneda” si no hay una compensación de parte de Nación por la reducción de ingresos coparticipables. También se mostraron a  favor los gobernadores de Salta, Juan Manuel Urtubey, y de Tucumán, Juan Manzur, en distintos reportajes.

Por su parte, desde Chaco, Domingo Peppo  consideró que las provincias aún tienen tiempo de no tener que recurrir a las cuasimonedas. “Estamos a tiempo de poder evitar eso, porque sí sería un problema. Porque sabemos que la cuasimoneda nunca vale 1 a 1, pierde valor y el que paga es el que menos tiene”, explicó en diálogo con el portal Chacodiapordia.

La realidad marca que la asfixia presupuestaria y la recaudación de Ingresos Brutos es profunda. En lo que va del año, los ingresos por IVA subió un 40% en términos nominales según AFIP, 15 puntos por debajo de la inflación. Además, Ganancias apenas empata a la variación de los precios.

La estimación sobre la suba del mínimo no imponible y devolución de Ganancias, que es un impuesto totalmente coparticipable, conlleva una pérdida de alrededor de $ 26.000 millones hasta diciembre. La quita de IVA para alimentos implica otros $ 5.000 millones y las medidas para monotributistas, otros $ 500 millones. En total, son unos $ 31.500 millones que dejan de percibir las provincias, de los cuales $ 6.000 millones a Buenos Aires.

Cabe destacar que más del 80% de los ingresos fiscales de las provincias provienen de la recaudación de Ingresos Brutos (IIBB), que depende del nivel de actividad, absolutamente contraída. Al primer semestre, la variable arrojó una caída de entre el 5 y el 10% en términos reales en IIBB.

La deuda que tomaron las provincias

Según los datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales, dependiente del Ministerio de Hacienda, desde 2015 hasta el primer trimestre de 2019 la deuda tomada por las provincias creció 363,8%.

Un informe del Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (Ocipex) señaló que los distritos más complicados en este rubro tomada en moneda extranjera son Santa Fe (99% del total), Córdoba (95%), Chubut (86%), Buenos Aires (80%) y Neuquén (70%).

Buenos Aires fue el distrito que en agosto mostró el mayor incremento de fondos por coparticipación, con una retribución 69,7% superior a 2018, y junto a La Pampa fueron las únicas que crecieron en todo el país, de acuerdo a un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). La cifra recibida por las jurisdicciones en concepto de Coparticipación y Leyes Especiales alcanzó los $ 149.232 millones, lo cual representó un crecimiento interanual del 53,5%. 

Si se compara con la inflación sobre los fondos enviados, la coparticipación durante el octavo mes del año habría registrado una caída de 0,7% en términos reales en su conjunto.

Las consecuencias del “reperfilamiento”

Cuando el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, anunció la reprogramación de plazos de pago de Letras –default selectivo-, las alarmas se encendieron entre los gobernadores.  

Los títulos en pesos emitidos por el Tesoro nacional y defaulteados eran instrumentos de usual utilización por parte de varias administraciones provinciales.

Según datos de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Buenos Aires invirtió unos U$S 500 millonesen estos instrumentos, seguida de San Juan (234 millones), Mendoza (205 millones), la Ciudad de Buenos Aires (123 millones), Río Negro (83 millones), Salta (35 millones), Formosa (20 millones), Santa Fe (20 millones), Catamarca (15 millones) y La Rioja (13 millones).