Análisis: ¿Argentina necesita un Plan de Estabilización?

La brecha entre el contado con liquidación y el dólar oficial llegó esta semana al 89%. Y a pesar del superávit comercial, el Banco Central no deja de perder reservas internacionales. En septiembre y lo que va de octubre las pérdidas fueron por dos frentes: de un lado por la venta de divisas en el mercado oficial para contener la depreciación y a este se sumó la salida de depósitos que erosiona los encajes del sistema bancario.

Sin ancla cambiaria y con la divisa mostrando variaciones semanales similares a las que se observaban a comienzos del gobierno de Menem, con elevado déficit fiscal que genera una importante monetización, y sin elementos que permitan coordinar expectativas entorno a los valores del Presupuesto de Guzmán, desde varios sectores -incluso afines al Gobierno- advierten que si se prolonga la descoordinación entre Pesce y Guzmán, va a ser necesario “barajar y dar de nuevo” con un fuerte plan de estabilización.

Para Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, por ejemplo, no es necesario una devaluación con plan de estabilización para frenar la corrida, pero sí una inyección de dólares de parte del Banco Central que frene la corrida.

“Hay demasiados cepos y eso juega a favor y en contra. En contra porque el Banco Central está perdiendo reservas y lo están corriendo con muy poco dinero y esto es preocupante porque el nivel de cepo asfixia a la actividad económica e igual hay problemas en el mercado cambiario. Pero, a la vez, la corrida se está dando en cámara lenta y ajustando algunas tuercas -mejorando la confianza, reduciendo la incertidumbre- se puede relajar la corrida. No creo que en este contexto valga tanto la pena aplicar esa lógica de ‘barajar y dar de nuevo’ con un plan de estabilización primero porque todavía hay medidas que se pueden tomar para suavizar la corrida como activar el swap con China o crédito con banco privado que sorprenda y c calme a la demanda financiera”, dijo Rajnerman a LPO.

Otra de las hipótesis en este sentido es que el Gobierno finalmente active el remanente del Acuerdo Stand By con el FMI caído el año pasado para fortalecer al Banco Central.

“No hay un problema de dólares por el lado de la economía real. En este sentido, no es necesario devaluar: el tipo de cambio real está en niveles razonables, Pero como hay mucha incertidumbre financiera y mucha liquidez, buscar refugio en el dólar genera tensiones por el lado financiero. No hace falta una devaluación por el lado de la economía real y el Banco Central debería mostrar alguna reserva de dólares inesperada que el mercado no cuenta hoy y así frenar la corrida”, agregó.

Por su parte, para el economista y director de EcoGo, Federico Furiase, antes de ir a un plan de estabilización se deben reunir condiciones políticas que generen confianza suficiente para el reordenamiento de la macro: “Para que tenga éxito un plan de estabilización o un régimen monetario/cambiario primero tiene que haber un rumbo político que genere confianza y una plan macroeconómico consistente y viable políticamente para ordenar el fenomenal desequilibrio fiscal/monetario que deja la pandemia, en el marco de una economía que ahorra y forma expectativas en base al dólar”

En este sentido, el “sabor a poco” que Alberto Fernández dejó entre los empresarios esta semana en su paso por la AmCham no ayuda.

“Lo que uno estaba esperando era alguna suerte de pauta clara de cómo avanzar, la necesidad de inversiones en Argentina es y será vital para el desarrollo. La recuperación va a depender entre otras cosas de la capacidad de reconstruir la confianza para atraer inversiones. Probablemente hubo una sensación de poco al no poder haber escuchado cuáles son esas pautas en las cuales la Argentina va a reconstruir esa confianza y definir ese curso de acción que podría ser de base para poder recrear ese espacio de diálogo y de inversión”, resumió a radio Milenium el representante de la Cámara de Comercio entre Estados Unidos y Argentina, Alejandro Díaz.

A este “sabor a poco” y a los “parches” que no alcanzar también se refieren con preocupación economistas cercanos al Gobierno. Temen que se sigan “quemando grados de libertad” y terminen un callejón sin más salida que una fuerte devaluación con su indeseado correlato en pobreza.

En este sentido, Furiase no descarta que para que el Gobierno se decida a tomar un rumbo firme, primero el mercado los acorrale: “Dada la dinámica de la crisis fiscal/monetaria/cambiaria en la que estamos y el costo político de encarar la estabilización, no descarto que para llegar a ese Plan de Estabilización con señales políticas contundentes primero tengamos que pasar por un nuevo shock nominal que nos deje en un nivel de inflación más alto. Lo interesante es que el Gobierno podría evitar esto si asume el costo político de ir en la dirección correcta generando un shock de confianza con un programa macro que genere más certidumbre en los aspectos de consistencia fiscal/monetaria/cambiaria, que no se reflejan hoy en el Presupuesto 2021, en el marco de una negociación más rápida con el FMI, pero eso hoy luce poco probable”, agregó.

“Obviamente que un esquema de dolarización o bien un régimen cambiario mas duro en el arranque no resuelve los problemas estructurales de competitividad, déficit fiscal, productividad y carga impositiva: pero si la huida del peso continúa, va a ser muy difícil recrear confianza para los tiempos políticos de un gobierno. Lo ideal siempre es estabilizar nominalmente sin perder la moneda local ni el instrumento de la política monetaria como hicieron nuestros vecinos -incluso economías parecidas en lo que respecta al alto grado de dolarización, como Perú o Uruguay., pero eso requiere de instituciones fuertes que legitimen la disciplina fiscal y monetaria como pilares base de la estabilidad macro requerida para crecer de manera sostenida en el tiempo”, concluyó.

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